Entre la esperanza y la realidad


Hoy he tenido una agradable sensación al asistir a la concentración ante el Parlament de Catalunya por la custodia compartida. Se ha entregado un manifiesto firmado por todos al President del Parlament de Catalunya, Ernest Benach i Pascual. Imagino que mañana tendremos ocasión de ver algunas fotos, vídeos y noticias relacionadas.

Después, parte de los padres y madres (y abuelos/as, que me olvido y son los más cañeros) que nos hemos concentrado, han ido hasta el Palau de la Generalitat a entregar el manifiesto firmado al President de la Generalitat de Catalunya, José Montilla. Por lo que me han contado, han sido las mujeres y abuelas las que más han sabido ganarse a los medios de comunicación que estaban en la Plaça Sant Jaume para que informen de nuestra reivindicación.

Este acto de hoy me ha generado la agradable sensación de que puedo estar esperanzado porque en un futuro próximo, creo, vamos a ser iguales ante la Ley, tanto los padres como las madres. Los tiempos han cambiado, ellas trabajan, son buenas profesionales, mantienen círculos de amistades sólidos, tienen mucha actividad social y relegan el rol materno al ámbito familiar. Por contra, nosotros, hemos asumido el rol paterno con todas sus consecuencias, lógico es pensar pues, que los hijos sean parte común, en deberes y derechos, para lo bueno y para lo malo. Eso es la Custodia Compartida, simplemente,

Por contra, la realidad es que ya tengo día para firmar el convenio de mi separación. No puedo decir que sea una liberación pues he de separarme de mis hijos, salir de casa e ingresar una suma de dinero importante cada mes. ¡Lógico, tengo tres hijos! No me quejo de que tenga que pagarles todo lo que necesiten, ¡faltaría más…! pero sí que me crea malestar el afán con que esa extraña a mi lado lucha porque le ingrese cada mes cuanto más mejor, sin pensar que lo justo sería que yo dispusiera de suficiente dinero para pagar las cosas a mis hijos cuando esté con ellos, cuando podamos ir de vacaciones…, no veo tan lógico que ella administre (creo que no he utilizado el verbo adecuado) el dinero que les corresponde a ellos.

Sin embargo, lo más agobiante es la situación (realidad) que vivo en casa. Esa extraña a mi lado ha conseguido poner a mi hija totalmente en contra… y a mi hijo mayor le está creando muchas dudas respecto a mí. Y cuando intento hablar con él, viene rápida a alejarnos pues dice que nos les digo la verdad. Me monta el “pollo”, no me deja hablar y, como recochineo, les dice que los manipulo… Vamos que no hay más ciego que quien no quiere ver, como decía aquel, o bien, hay quien ve la paja en ojo ajeno pero no la viga (de cemento armado) en el propio. Qué refranero que estoy 🙂

Espero (de pasar el tiempo y tener esperanza -jooer, parezco la Biblia-) que con el paso de los años recupere la confianza de mis hijos y su afecto no se pierda. Al fin y al cabo, eso el lo mejor que puedo tener.

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