– Se acabó la mediación


Ayer me llevé la sorpresa tras llamar al Juzgado.

Se acabó la mediación. Poco ha durado la esperanza, tal vez yo haya visto un espejismo.

¿Quién sale más perjudicado?  Mis hijos.

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– Los niños de Haití


Desde hace 17 años soy padre… y desde hace 1,5 años padre forzosamente divorciado de mis hijos.

A partir de la concepción de mi primer hijo mi sustancia emocional cambió. Ya no me eran tan indiferentes los niños, sentía más ternura hacia ellos, me sentía emocionalmente más unido a cualquier niño o niña, a esa nueva vida que era un proyecto de casi 80 años. En mi nueva propiedad biológica y legal de padre, emergían sentimientos asociados que cualquier buen padre comprenderá.

Desde hace 17 años, al ver como sufren los niños y niñas, sus padres y madres me descompongo emocionalmente. Es algo que siento como una gran injusticia ya que veo como se pueden ir al traste todos los proyectos de vida de esos niños, al igual que las expectativas de sus padres.

En Haití es toda la población la que está sufriendo pero no puedo evitar sentirme más empáticamente unido a los niños y a sus padres. Me emociona ver como salvan in extremis a un niño de los escombros o a una madre embarazada. Y sin embargo me apena pensar en los que no han tenido esa suerte y todo un proyecto de vida ha quedado sesgado, con sus esperanzas, ilusiones, frustraciones…

También pienso en esos que han sido salvados y que ahora, tras la ilusión de ellos y de sus salvadores les espera la terrible realidad de fuera: adultos que asaltan las pocas propiedades que quedan, saqueos, peleas, disparos… Buff no sé si han salido del aceite hirviendo para caer en las brasas.

Por eso que voy a aportar económicamente lo que pueda, poco es, pero un poco de cada uno de nosotros al final es mucho. He estado reflexionando a quien darle mi aportación, al final he optado por ACNUR ya que soy socio y donante desde hace muchos años.

¡¡¡ Os animo a ayudar a esta gente !!!

– La igualdad mal entendida


Hace tiempo que decidí no dar a este blog personal un carácter reivindicativo. Estoy cansado de los devaneos del mundo de los divorcios y lo único que consigo es enfadarme.

Y esto es lo último que deseo, solo quiero continuar siendo feliz y recuperar a mis hijos.igual_da

Es difícil. En torno a estos conflictos postmatrimoniales hay un verdadero elenco de vividores y vividoras. Estos personajes saben aprovechar la emancipación de los derechos de la mujer y su nueva realidad, con un papel más activo, para acercarse al fuego que más calienta. Son especialistas en encender el conflicto, evitar los acuerdos y generar la sensación de que las mujeres son unos pobres seres indefensos. Llegan ellos y ellas a salvarlas tras pasar por la Administración Pública correspondiente para cobrar su subvención o sueldo.

Sin negar que muchas mujeres necesitan el apoyo institucional y la superación de sus conflictos con personas machistas, que los hay, no estoy de acuerdo en que a todos los que pidamos la Custodia Compartida se nos tilde de Machistas. Y hablo de abogados, políticos, profesionales de la subvención, mentes adormiladas, y mujeres que mienten y manipulan para conseguir vivir plácidamente subvencionadas por sus exmaridos.

Los españoles vivimos de las subvenciones… y así nos va: debemos pleitesía a quien nos paga.

Hace unos días encontré un blog que, bajo la supuesta neutralidad de género, nos quiere decir a todos cómo somos y cómo debemos pensar e inicié con su coordinador un debate respecto a la Custodia Compartida, que él ha cerrado eliminando mi último mensaje. Tal como le he comentado, continúo el debate en mi blog y si quiere que escriba. Esto es lo que le contesté (y no publicó él por su parte) a su último comentario:

Querido Chema,

He leído, tal como me aconsejas, parte de tu blog, no todo, pues tu infinita capacidad dialéctica me impide absorber tantas y tantas páginas escritas.

He llegado a la conclusión, gracias a tu sagacidad intelectual, que los nuevos hombres tenemos el gran reto de:

1. tratar como iguales a las mujeres,

2. redefinir nuestra masculinidad y

3. luchar contra la violencia de género.

Estos tres puntos están resumidos, tras una extensa introducción tuya en: http://heterodoxia.wordpress.com/mister-proper-ahora-es-don-limpio-un-poco-de-historia

1. Posiblemente yo sea fascista, según tu demostrada sagacidad definitoria, puesto que no trato como iguales a las mujeres sino que trato como iguales a todas las personas, incluidos a nuestros hijos e hijas.

2. Seguramente que formo parte del fascio porque desde mi indefinida masculinidad (machista según tus cariñosas palabras) ejercí de padre en los 17 años que he compartido con mis hijos,  asumiendo los roles de paternidad en todo su significado, que es muchísimo aquí en Catalunya. No te los explico pues no sé si eres padre y en caso de serlo, cuál es tu rol. No deseo crear otro animado debate.

3. Y por último, debo ser un abyecto fascista que no está en contra de la violencia de género porque simplemente estoy en contra de la violencia contra las personas y los seres vivos.

Como ves, tus calificaciones hacía mi actitud no me sorprenden, puesto que antes de que pudieras llegar a esos tres puntos teóricos yo ya los había superado hace mucho tiempo.

Solo me resta pedirte que reflexiones sobre si podemos pedir la custodia compartida de las niñas. Te doy la idea y lo puedes añadir en tu manifiesto.

Saludos, Félix

PDT: No incluyo su mensaje en el que me indica que no me publica el comentario pero sigue calificándome como fascista. Qué le vamos a hacer… es su discurso.

El afecto de mis hijos


Poco a poco, pienso, perderé el afecto de mis hijos. Por un lado, la manipulación que el cónyuge que motiva la separación o que vive del rencor puede generar en la hija o hijo. Dicha manipulación puede dar lugar al SAP (Sindrome de Alienación Parental). Por otro lado, el roce hace el cariño y el vivir separado de mis hijos propiciará que se separen afectivamente de mi.

Cuando vengan a casa de mi madre, en Barcelona, vivirán dos días en un cuarto, dispondré de muy poco dinero para salir o llevarlos fuera de la ciudad. Ellos están acostumbrados a ir a la playa, a la montaña, salir por nuestro pueblo, ir con sus amigos… Eso es difícil que lo pueda equilibrar. Al final puede que piensen que lo más cómodo es estar con su madre en nuestra casa con el jardín, la canasta de basquet, saliendo con los amigos a la calle… actividades que no podré proporcionarles.

Le pedí a esa extraña que vivía conmigo que me rebajara 150 € de la pensión para utilizarlos con mis hijos, y así poder salir uno de los fines de semana a un hotel. Se lo pedí por favor, sin que mediara SU abogada pues pensaba que ella me comprendería mejor que SU abogada. Tras 15 segundos de silencio al teléfono me dijo: ahora hablo con mi abogada.

Pensé que era comprensiva y actuaba de forma responsable, como Ex y como madre… Ni mucho menos. Un pollo le montó SU abogada al mío. Nos amenazó con un plazo de horas. Acepté. Ya sé cómo es y mejor que no pida nada pues nada me dará.

Ahora es el momento de mis hijos, de su afecto y cuidado. Debo pensar en cómo compensar esta situación de desequilibrio e injusticia. Lo demás… ella se lo encontrará.

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