– Meteoro, Mach GoGoGo o cuando eres pequeño


Cuando eres pequeño, ¡son tan importantes tus padres!

Te enfrentas al mundo en el colegio, en las actividades extraescolares, pero sabes que en casa encontrarás la seguridad, la armonía.

Volverás a tu brasero, tu chimenea, tu calefacción. Harás los deberes y alguno de tus padres te ayudará. O viajarás con la mente sobre la línea que lees en el libro de aventuras, o verás tu héroe, de incipiente manga, saltar con su coche sobre un precipicio como un meteoro.

Sabes que fuera hace frío, que es duro, que tus padres luchan y lo hacen para protegerte.

Su esfuerzo no lo valoras cuando eres un niño. Lo harás de adulto. De pequeño solo sabes que tu castillo inexpugnable es tu cama y que mañana, posiblemente, todo será mejor pues dos caballeros velan por ti: tus padres.

¿Y qué deben sentir los niños de hoy en día? Y más cuando sus padres están divorciados, mal divorciados.

La seguridad y la fantasía no tienen precio y no entienden de egoísmos.

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– Emociones otoñales


Sin duda el verano me gusta, entre otras razones por  la ligereza de ropa con la que me visto… también por las vacaciones… y con las vacaciones, la oportunidad de estar con los que quiero: mis hijos, mi pareja…

Y con la llegada de las tormentas, el frío y la minoración de la luz diurna, yo, lejos de entristecerme, me animo. Es el momento de pasear por los bosques de Catalunya, sentir la olor a tierra mojada, la humedad de las hojas del suelo… y de encontrar bolets (setas).

Hoy me he iniciado, buscando en donde moran los espíritus de los enanos, en el Montseny. Mi bolet preferido es el esquivo CEP (Hongo) Boletus edulis, después l’Ou de Reig (Amanita caesarea). Ambos se deberían encontrar ya en los bosques del Montseny. Y con esa idea, al regresar del trabajo me he acercado a la imponente montaña.

Niebla, frío, sombras del atardecer… Ummm, el olor a lluvia, a bolets… son elementos, sensaciones y efluvios irresistibles para mi.

En la casi obscuridad, rodeado de niebla, en pendientes superiores al 45% he encontrado, no ya los ceps ansiados, si no mis queridos rossinyols (rebozuelo), les trompetes de la mort (lamentable denominación por el hecho de que suelen recolectarse para la festividad de “todos los santos”), hacía años que no encontraba tantas y, mucho menos, casi con dos meses de adelanto, y peus de rata.

Si todo sale como deseo, mis hijos vendrán este fin de semana y les podré hacer un buen rissoto… Y después otro para Gemma.

Ummm, ya huelo el otoño… me encanta !!

– La pena del exilio emocional


A modo de manifiesto:

No puedes dejar de darle vueltas. Se ha desdibujado el horizonte, ves a tus hijos borrosos, lejos, desconocidos…

La injusticia ejercida sobre el padre (o madre) separado de sus hijos es inmensa, desmesurada, insuperable…

Pero tu vida sigue, vences tu estado de ánimo con nuevas experiencias, personas que te quieren y quieres, nuevas amistades, tu familia. Por momentos se atisba la figura de tus hijos, se acercan a ti, aparece la complicidad, llenas tus pulmones pletórico pues los  niños te ven como el padre, no como el señor que antes vivía en su casa. Dura poco y la figura del padre se les desdibuja, desaparece y se transforma…

Es duro el exilio emocional.

De aquí a 10 a 20 años, si no antes, se reconocerá la injusticia y abuso sufrido por los padres obligados a exiliarse emocionalmente. De nada servirá ni para los hijos ni para el padre que ahora lo padecen. No deseo, en el futuro, reconocimientos ni homenajes políticamente correctos e hipócritas que intenten expiar las penas de quienes ahora imponen y manipulan  nuestras vidas.

Deseo vivir la vida plena con mis hijos… pues simplemente los quiero, soy su padre y deseo ejercer el derecho a su educación desde mis principios, a la vez que comparto su vida, sus problemas y alegrías.

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