– Los y las oportunistas


Sorpresa es el adjetivo liviano que voy a utilizar para describir como un@s y otr@s manipulan a los padres (y madres) que carecemos de las custodias compartidas de nuestros hijos. En estos dos años de lucha he pasado de ser un ciudadano normal a poco menos que un delincuente, atribución ésta, que se deja entrever en el discurso por parte del gobierno.

A la vez, soy objeto del deseo crematístico por parte de los espabilados en busca del dinero fácil y soy un posible voto con patas para los partidos con pocos argumentos.

Sorprendente es el feroz ataque, desde el gobierno, a todo aquel que no comulga con sus dictados. Quien defiende la Custodia Compartida es calificado como Posmachista.

No nos debe sorprender tanto si pensamos en que las mujeres muertas en este año superan las predicciones más pesimistas. El gobierno busca cabezas de turco… Intenta desviar la atención para no reconocer la realidad: su acción para erradicar el asesinato de mujeres es un absoluto fracaso.

Cualquier persona coherente y razonable se puede preguntar: ¿qué tiene que ver la Custodia Compartida con la violencia? ¿por qué niegan los derechos de los padres?  Suerte que autores como Carlo M. Cipolla, en su ensayo: ALLEGRO MA NON TROPPO nos ayudan a entender la naturaleza humana. Esa naturaleza es la que debe propiciar que presuntos pederastas como Jorge Corsi se cuelen entre sus filas.

Por otro lado, colectivos orientados al lucro, aprovechados y desalmados medran entre los movimientos sociales en pos de la Custodia compartida.

Y sorpresivamente en nuestro colectivo se cuelan iluminados de la época franquista que se permiten hacer apología de tiempos peores.

Y finalmente, y para sorpresa de todos, los partidos minoritarios que se lanzan al cuello de quienes, de forma honesta, luchamos para que a nuestros hijos no les pasé, en el futuro, lo mismo que a nosotros. Esos partidillos que ven a un padre que lucha como un simple voto manipulable.

Vaya radiografía de país. Seguro que he hecho muchos amigos con este post. No me importa. Al que no le guste que ni lo lea ni comente. Y si has llegado aquí y no te gusta, te fastidias.

– No podemos ir a la Luna o la decadencia de Occidente.


Reflexionando hoy, tras una conversación con Gemma, me reitero cada vez más en que la situación de la cultura occidental, de Europa al menos, tiende a la decadencia y se desliza rápidamente hacia la mediocridad. Ya le pasó al Imperio Romano…  pero duró en Occidente casi 800 años y 1800 en Oriente.

Caemos en la ñoñería por la situación acomodaticia que tenemos, la falta de transmisión de valores a las generaciones posteriores y por la sustitución de una forma de vivir, basada en la búsqueda de la subsistencia y en la creación de riqueza (léase ideas, proyectos nuevos, empresas, actividades creativas, inventos…), por un concepto de la vida como consumidor.

Nos comportamos como consumidores, pensamos que solo tenemos derechos y que ningún esfuerzo debemos realizar para alcanzarlos. Los derechos nos han llegado por arte de birlibirloque. Deberíamos pensar más en nuestros padres que nos transmitieron la cultura del progreso y de la lucha para conseguir lo que ahora tenemos. Sin embargo, nosotros, la generación del cambio de modelo social, la generación que hemos visto (sufrido) el punto de inflexión de la Sociedad Industrial a la Postindustrial, no hemos sabido mantener lo esencial de nuestros padres y sí todos los beneficios.

Al no ser capaces de transmitir la idea (no podemos transmitir la experiencia) de cómo se consiguen las cosas, nuestros hijos desconocen con qué comparar, no tienen referencias y todo suena a jauja.

Del estilo de vida de hace 40 años al actual hay un abismo cultural, técnico, social y productivo. Los roles que nos hemos encontrado durante 40 ó 50 años han mutado rápidamente. Se quedaron atrás las generaciones anteriores a la nuestra, nosotros nos fuimos adaptando. Nuestro mundo era aquel, en el que nacimos, pero transitamos en un mundo que contextualmente no nos pertenece.

Y sin embargo, no ha habido generación más adaptativa en toda la humanidad que la nuestra, salvo aquellas que han sufrido guerra o desastres. Hemos pasado por dos eras tan impactantes como la industrial y la postindustrial en tan solo 20 años.

Qué niño, adolescente, joven concibe un mundo sin comunicación instantánea, redes de conocimiento conectadas a nivel planetario, posibilidad de plantarse en la China en 24 horas… Ninguno.

Pero… ¿quién fue a la Luna? La generación de nuestros padres. Porque tenían dos cojones. Y nosotros, pobres decadentes, ya no iremos a la Luna, los chinos sí.

– Conferencias On-line


He encontrado la solución a muchas horas de viaje en bicicleta: cargar mi mp3 con centenares de conferencias.

En la Fundación Juan March podemos encontrar las clases magistrales de algunas de las mejores mentes de los últimos 35 años.

Yo he disfrutado de las lecciones de Eudald Carbonell. Pero hay muchísimas más.

– Se acabó la mediación


Ayer me llevé la sorpresa tras llamar al Juzgado.

Se acabó la mediación. Poco ha durado la esperanza, tal vez yo haya visto un espejismo.

¿Quién sale más perjudicado?  Mis hijos.

– Tras el fracaso de la TDT, la amenaza sobre Internet


Continúan los ataques a la libertad en Internet. Nuestros políticos no saben como demostrar más pleitesía a las corporaciones y a la industria de los media.

En esta web: Internet no será otra Tv nos ofrecen información y la posibilidad de descargar este poste reivindicativo.

– Las lecciones de Punset a una ministra

– Cultura del héroe


En los años 70 en la Universidad de Stanford se realizó un experimento que nos demostró cómo somos y de lo que somos capaces en situaciones extraordinarias. Nuestro comportamiento se ponen en evidencia según los roles que podemos adoptar.

El profesor que diseño el experimento: Philip Zimbardo postuló un preocupante principio:

Cada uno de nosotros tiene tres posibles comportamientos:
1. ser pasivo y no hacer nada,
2. ser malvado o
3. convertirse en un héroe

El límite entre cada opción (??) es extremadamente fino, indefinido y desdibujado. ¿Podemos creer en que somos libres de elegir?, yo creo que sí. La Historia lo demuestra: no todos los alemanes fueron Nazis.

Como consecuencia Philip Zimbardo nos define a los héroes como:

Los héroes son personas que actúan cuando la mayor parte de la gente no hace nada.

¿Conocéis personas que se puedan catalogar de héroes? Las podéis proponer en la enciclopedia de Zimbardo para que estén junto a Aquiles y Agamenón. En definitiva se trata de fomentar entre los jóvenes la cultura del héroe. Me apunto… a la idea.


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