– Renovaciones célticas


A mediados de los 80, arropado por los ánimos que da tener una novia en Londres me cogí un Interail y elegí una de las paradas donde ella estaba. No podía ser de otra forma.

Tras pasar en París unos días y esfumárseme las esperanzas puestas en la capital cultural, me fui a cruzar el Canal sin muchas expectativas, salvo las de disponer de una casa para nosotros solos en las afueras de Londres, en un cottage. Fueron días con muchos momentos absolutamente mágicos. Al descender del tren y salir de la estación ya me sedujo la City. La llegada del tren coincidía con las 5 de la tarde. Si alguna hora es inglesa es la de las 5 de la tarde. Los currantillos de cuello blanco salían de las oficinas e inmediatamente se adentraban en los pubs. Y todo era música y alegría.

De pronto me cambió la idea que de los ingleses tenía. Desde entonces que los admiro.

En los días que pasé en Inglaterra, los que me permitía vivir en la casa hasta la vuelta de los dueños, cogíamos la bicicleta, viajábamos por las zonas rurales, nos sentábamos en prados, en pequeños cementerios de iglesias góticas, en pubs de carreteras comarcales y veíamos como una madre pata con sus siete patitos pasaba una y otra vez obstinadamente la carretera desde su pequeño lago hasta el pub donde estábamos. Y todos los coches respetaban la tranquilidad de aquellas aves a costa de dejarse unas cuantas libras de caucho en cada frenazo.

En cualquier pub de cualquier noche te podías encontrar música en directo. En la mayoría de las veces: Celta

En aquellas salidas de descubrimiento, uno de los días fue de película (no es una expresión al uso, no, fue el retrato de El Hombre Tranquilo). Un padre, su hijo, de unos 30 años, y el tío. El jóven estaba a punto de casarse, los compañeros del pub le felicitaban, el padre y tío estaban exultantes. Tras algunas pintas comenzaron a cantar canciones inglesas y celtas. Con el paso del tiempo y la pertinaz actuación del alcohol se desinhibieron. El padre se sentó al piano, tocó una animada melodía celta y tanto el hijo como el tío, cogidos por el hombro y manteniendo precariamente el equilibrio cantaron con más fuerza. Y cuando ya todo el pub les seguía en el canto, se pusieron a bailar los dos mientras el padre marcaba el ritmo con la música del piano. Bailaban algo parecido al claqué. Después he descubierto que era baile irlandés o celta. Al final, como éramos los raros, ella no tanto que es rubia, se sentaron los tres con nosotros. Recuerdos Célticos.

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5 comentarios to “– Renovaciones célticas”

  1. Isabel Says:

    Qué bonita historia la del padre, el hijo y el tío.
    Estas fechas no son fáciles para los que estamos separados y el ambiente se llena de buenos sentimientos y reuniones familiares.
    A pesar de todo, hay en ellas un significado de renovación que nos puede ayudar a pasar página e ir cerrando el capítulo del pasado.
    Te deseo de corazón un año 2009 lleno de esperanza, de confianza en el presente y en el futuro y, desde luego, de plena confianza en tí mismo.
    Aprovecha estos días para “limpiar”: para tirar lo que no quieras llevarte contigo al nuevo año; para regalarte un momento, un capricho; para llamar a esa persona que has dejado de lado últimamente; para releer ese libro; para “redecorar tu vida”.
    Y prepárate para lo que vendrá en las próximas 52 semanas.
    Y, si todo ésto no te convence (¿qué puedes perder?), al menos nos queda la estadística: los hombres se recuperan emocional y afectivamente de una ruptura en el plazo de 1 año.
    Un abrazo y que tengas una feliz Navidad,

  2. 08wallace Says:

    Isabel, me has hecho pensar y he cambiado el título del post.

    Nada de recuerdos… renovaciones.

    A disfrutar del nuevo bólido !!!

  3. Isabel Says:

    Me encanta el nuevo título.
    Y te agradezco que nos regales historias como las de Shin.
    Me llegan mucho más los “héroes” terrenales y cercanos que los “superhéroes”.
    Viktor Frankl escribió un libro, El hombre en busca de sentido, en el que habla de la capacidad “heróica” que tenemos las personas cuando damos sentido a nuestra vida. Sólo eso y ya somos invencibles.
    Como Shin.

  4. 08wallace Says:

    Como dice mi amiga Gemma, esto es una sincronía.

    Ella misma me acaba de dejar el libro de Viktor E. Frankl, y me ha introducido en la PNL.

    Tengo que averiguar más sobre la sincronía. ¿Me ayudas Gemma? Al final me lo creeré.

  5. Gemma Says:

    Vale, ya te dejaré unos “tochos”, a ver si te lo acabas de creer 🙂


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