– Peregrinos


Una amiga me recordó que pulula por el consciente culturalcartel_peregrinos_0th

me acabo de inventar la idea, seria todo aquello que sabemos que está en los media en cualquier formato y que puedes recuperar según tu antojo:  bajando a comprar el DVD, cogiéndolo  de la Biblioteca del barrio, asistiendo al cine, pirateándolo en la red, visionándolo en la red, compartiéndolo con tu red social…

pues eso, que hay una película sobre el Camino de Santiago, no es muy original el título pero seguro que el que quiere verla sabe de qué trata:  Peregrinos

Después de patearme media España, haber vivido intensamente con mucha gente el camino, gozado de muchos atardeceres, sufrido adioses, celebrado reencuentros… como que se me queda corta. No ha sabido transmitir el espíritu del viaje. Se camina con la cabeza y se usan los pies para apoyarse. La constante frescura de los personajes, las ociosas paradas bajo bucólicos árboles no siempre son posibles. Y cuidado dónde paras que coges chinches.  Si quieres llegar, ¡camina!

Está muy bien captada la idea del mil hombres que se levanta a las cuatro y media de la madrugada para llegar a las once de la mañana al albergue, y pasar toda la tarde durmiendo. Es muy típico de los españoles. En el tramo de Roncesavalles a Burgos hay muchos que tienen esa filosofía del camino. Y cuando entras en Galicia los vuelves a encontrar. ¿Por qué? Porque muchos son Peregrinos Sísifo o de escapada de fin de semana y de quincena vacacional

Le falta, a la película, densidad humana. El Camino está lleno de gente, en pocos tramos recorres 5 KM sin encontrarte a nadie. Los protagonistas se recorren los 800 km desde Roncesvalles hasta Santiago en un plis plas y sin apenas interactuar con otros peregrinos. Y realmente, el Camino son las personas, no solo el grupo en el que vas.

Los personajes de la película atraviesan solo paisajes de Castilla y León.  Un detalle divertido, para quienes hemos vivido la experiencia. En el pueblo abandonado de Manjarín, pasan por el albergue de mi amigo Tomás, trabajador de los servicios públicos que se reconvirtió, tras su separación, en Hospitalero-Templario. En la escena se le ve a Tomás orientando, como si su albergue fuera un barco en banco de niebla, a los peregrinos con su campana. Y, tal vez por el doblaje o por desconocimiento de los guionistas, que comenta el guía que quien toca la campana es Manjarín (el pueblo) no Tomás.

Finalmente llegan al campo de refugiados del Monte del Gozo, donde se entra en Santiago. Un Santiago Matamoros fallero (expresión que designa muy bien a esas estatuas y que me hizo percatarme mi amiga Marta en una ocasión) y que sale en la película en su expresión más sanguinaria. Y tan pancho debía estar el señor…

Ejem, ejem… con voz de crítico de cine… Tal vez una película algo insípida para quien a vivido el Camino pero poco motivadora para iniciar la marcha para quien se lo está planteando. Un 5.

Salut !

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