Samos corazón de Galicia.


Si Santiago de Compostela es el alma de Galicia, su corazón está en el Monasterio Benedictino de Samos.

Parece ser que el primer asentamiento religioso data del siglo VI pero no lo pueden probar con certeza, ya que al monasterio no le queda nada prerománico.
Se les ha destruido un par de veces, en el siglo XV y en el XX. Por esta razón el estilo es gótico tardío, renacentista, barroco y neoclásico. La última reconstrucción es de los años 50 del siglo pasado gracias a la ayuda de los benedictinos americanos (debió se el Plan Marsal Católico). Puesto que se quedaron sin obras de arte para colgar en los muros interiores, se les encargó a diferentes artistas del momento la confección de los frescos con la vida, obra y milagros de San Benito. Tuvieron el acierto de escoger a un cartelista de cine madrileño que se dedicó a dibujar a su musa: Sara Montiel, camuflada en las diferentes escenas milagreras del santo. A veces como fraile otras como reina de España goyesca. Algún que otro angelito negro y multitud de caras de personajes importantes para el monasterio en ese momento.

Hoy he hecho el recorrido de O Cebreiro a Samos. Es largo pero hermoso. Recorres Galicia por las cotas más altas, desciendes y vas de aldea en aldea, rodeado de frondosos bosques con castaños gigantescos, helechos, ríos de aguas pristinas que sin embargo deben ser el orígen de las diarreas de vacas que hay en las calles de todas las aldeas.

Para los lugareños, del inicio del tramo gallego, somos transparentes. Creo que no nos ven pasar, pues ni te miran. Me ha sorprendido esta actitud pues hasta hoy, en todas partes nos saludaban cuando no te animaban. Una escena, 3 lugareños a los que pregunto:
– Buenos días
– Hola
– ¿Qué avanzaré más por el camino o por la carretera?
– ummmmm ( se encogen de hombros )
– Gracias, adiós
– Silencio

Otra escena, tengo sed, paso por un pueblo y busco una fuente. Un lugareño sube con una garrafa recién llenada de agua.
– Hola, buenos días
– Hola ( sin mirarme )
– ¿Hay alguna fuente por aquí?
– abajo
– Gracias, desde la fuente… ¿puedo coger el camino siguiendo la carretera?
– Si quiere…
– Ah! Gracias, Buenos días.
– Silencio, y toda la conversación sin mirarme ni parar de caminar.
La verdad es que me ha hecho reir. No sé si a algunos les molestamos o es que son así y pasan de socializarse.

Por contra, al pasar por Triacastela me he encontrado con el mercado semanal, bullicioso y alegre. Al final del pueblo unos entoldados me han recordado los garitos de comida en las fiestas de los pueblos. Le he preguntado a una de las chicas que atendian y me ha explicado que los hacían en diferentes localidades donde había feria y que ofrecian Pulpo do feria (hasta ahora lo conocía como pulpo gallego) Me he comido una ración a pesar que ya había comido. Ha valido la pena por la calidad y por la simpatía de la chica.

Este post está escrito junto a una ermita prerománica y un ciprés de más de 1000 años.

Albert no us he abandonat, qui us ha fet creure aquesta idea.

SALUT y CUSTODIA COMPARTIDA YA

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