Dos personas que se conocían y por lo que hablaban era empresarios de un mismo sector,
mantenían esta conversación mientras esperaban para pedir una subvención.
-Buff… estoy cansado. Uno ya tiene una edad…
-Siempre luchando. Hay que hacer tantos sacrificios.
- Sí chico, esto cansa, ya veremos a dónde llegamos.
- Es que, mira, te pasas el día buscando alumnos, empresas para las prácticas… Y luego los trabajadores. Ellos no tienen problemas. Acaban y se van y no ven que nosostros no paramos, siempre pendientes de buscar alumnos, empresas…
- Sí, yo ya estoy harto. Este país no se sale, no ves futuro.
- Y esto de las subvenciones… si el problema es justificar los alumnos. Si nos obligan a hacer trampas. ¿Qué se piensan, que no debemos tener beneficios por que son subvenciones?
- Claro, nos debemos espabilar y hacer lo que sea para justificar los alumnos que nos piden…
- Yo estoy preocupado, ya sabes… por eso de las empresas vinculadas. Le pago a “Tal”, que es familiar mío, a 40 euros la hora para que yo no tenga que contratar al profesor y él le paga 20 euros. Es que nos obligan a hacer trampas…
- No, si ya sé, debemos de tener cuidado. ¿Sigues con las quinielas?
- Sí, y ahora lotería. Eso si que es un negocio para toda la vida. Además he montado con mi hijo una web que se llama XXXXXX.com. Sale en septiembre y estamos muy bien posicionados.
- Ah, muy bien. ¿Y eso funcionará?
- Sí mi hijo que es director general de un proyecto de XXXX, trabaja en XXXXX.com y tiene un gran equipo. Maneja 4 millones… me lo está llevando. Me ha pasado un programador muy bueno. Él me dice que cuando se mueran los cuatro jubilados, el futuro es la web….
- Tienes bastantes negocios abiertos.
- Sí, pero estoy cansado. Ahora lo que quiero es que llegue el fin de semana para ir a una casita que tengo en “Pueblo de la costa brava”. Da a la playa directamente. Abro la puerta y salgo a la arena. Tengo una puerta para el camino de ronda y otra que lleva al mar directamente.
- Ostras, que bien. ¿Verás a “Tal personaje importante”?
- Sí, bueno, algún día, alguna paellita. Cuando quieras te vienes.
- Hombre pues… sí.
- Sí, te vienes y verás qué bien…
- De acuerdo.
- En fin, qué duro que es todo… Estoy cansado.
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